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No te conformes solo con tener talento… Sé un genio

Por. Ignacio Laclériga

Entre tanta vorágine informativa hacia la construcción de lo que se supone que es la marca personal, me propongo desentrañar lo que diferencia a una persona que tiene talento de lo que es un verdadero genio. Y, por qué no, hacerlo a través del mundo del cine.

Paul Verhoeven hizo Delicias Turcas, que ha sido considerada la mejor película holandesa del siglo XX (https://www.filmfestival.nl/publiek/films/turks-fruit). Posiblemente no muchos de ustedes hayan oído hablar de ella, ninguno de nosotros tenemos porque ser expertos en cine holandés, pero lo que queda claro es que el joven Verhoeven era talentoso. El director decidió irse a probar fortuna a América. Allí, no pretendió ser un académico del arte. Desde el principio realizó películas caracterizadas por tener éxito en la taquilla, aunque resultaran inadvertidas para la mayoría de la crítica. ¿Será que había perdido su talento? Yo no lo creo.

En 1992, Verhoeven no solo realizaba la película más taquillera del año, que convertiría a su protagonista, Sharon Stone, en una de las actrices más famosas del mundo; sino que, además, se trataba de una película de alto contenido sexual, con escenas tabús. No es que para la época esto fuera extraño, pero sí que la gente fuera masivamente a verla, dejando de lado convencionalismos morales y restricciones conservadoras. Es decir, que el director había hecho una película que llegaba a todo el mundo, incluso incluyendo temáticas de atrevimiento personales, imponiendo sus propios criterios, aun rompiendo con los límites establecidos por la sociedad. Eso no es solo ser talentoso, eso es ser genial.

Algo parecido ocurría con el director español Pedro Almodóvar. Curiosamente tanto este director como el holandés se inspiraron muchas veces en otro genio de la cinematografía que nunca fue aclamado por la crítica pero que gozó siempre con el favor del público. Se trataba de nada menos que el maestro del suspenso, Alfred Hitchcock, un director también catalogado como de los más influyentes de la historia, que, aunque fue nominado al Óscar en cinco ocasiones, la academia nunca le entregó la preciada estatuilla. Este artesano de películas consiguió como pocos enfrentar a la población de su época a temas considerados, al menos para la censura como tabús. Por ejemplo, había una regla, dentro del código de restricciones que se aplicaba en Estados Unidos (http://creoqueyanoestamosenkansas.blogspot.com/2012/06/hitchcock-se-rie-de-la-censura-el-beso.html), que impedía que un beso durara más de tres segundos;  Hitchcock, en su película Notorius, de 1946, consiguió alargarlo a dos minutos y medio, en una secuencia mítica en donde Cary Grant y Ingrid Bergan están todo el tiempo acercándose sus rostros, rozándose y besándose brevemente, en lo que se convirtió en uno de los besos más sensuáles del cine (https://www.youtube.com/watch?v=Zu8JASfWb6A#t=80) . Otra genialidad. Ser capaz de ofrecer su capacidad artística, sobre cortapisas circustanciales, dándole al público no lo que se supone que deben obtener, sino aquello para lo que tenemos talento, que sabemos hacer y que logramos que lo disfruten de manera satisfactoria.

Sasha Strauss, de Innovation Protocol, una empresa de su propia creación que se dedica a crear o reinventar marcas como Warner Bros, Johnson & Jonson, Microsoft, Yahoo!, eBay, PayPal o Adobe, además de ser un académico y conferencista de éxito; en una entrevista reciente para la revista Gestión (http://gestion.com.do/index.php/ediciones/abril-2012/272-sasha-strauss-la-marca-personal), plantea que es importantísimo estar conscientes de lo que representa nuestra propia marca personal y lo involucrados que tenemos que estar con la misma. Debemos establecer el mensaje que queremos compartir. “Ofrecer un mensaje honesto a una audiencia que lo necesita es un viaje de descubrimiento personal que eventualmente requerirá que usted se conozca a sí mismo”, dice Sacha Strauss.

Talentos tenemos todos, así como la capacidad de desarrollar aquellos en los que seamos más débiles. Hay mucha gente que son grandes artistas en su área, ya sea la computación, la ingeniería civil, el desarrollo de estrategias de mercadeo o la venta ambulante. Pero muchos pueden estarse toda la vida lamentando como la gente no entiende su arte o como el mercado no está preparado para ellos. Sin embargo, la genialidad consiste en saltarse estos obstáculos. Ser consciente de que existen, estar preparado para todo tipo de clientes y exigencias de mercado, y cuando llegan ofrecerles lo que sabemos que podemos darles, se merecen y disfrutarán con alegría.

“Decida qué quiere que la gente recuerde, ubique su público objetivo y utilice el poder de los medios sociales, así como una marca clara y consistente, para recordarle a su púbico objetivo por qué su mensaje es realmente importante e interesante para ellos”, explica el gurú de la marca personal Sacha Strauss. Cómo él, el director de cine Alfred Hitchock sabía que tenía un mensaje que quería transmitir a cuanta más gente mejor. El rendirse a las inclemencias del mercado no le iba a hacer más o menos hábil en su trabajo. No obstante, el saber sortear de la mejor forma los obstáculos, haría que este genio del cine nos diera a todos el beso más inolvidable que nunca se vio en una pantalla.

La genialidad consiste en: Superar obstáculos ocasionales, eludir convenciones generalizadas, imponer criterios y tendencias en ese público al que pretendemos alcanzar con nuestros mensajes.

 

Talento

Genialidad

Tiene una alta experiencia y dominio de la materia en la que se ocupa.

Tiene un deseo permanente de hacer llegar su experiencia y dominio al mayor número de gente.

Se preocupa en cómo mejorar sus destrezas y conocimientos.

Se preocupa en cómo mantenerse vigente frente a gustos antojadizos y presiones sociales.

Puede terminar en un estado de vegetación laboral dada su incapacidad de pelear contra el sistema.

Sabe cómo sobreponerse a los obstáculos y, aunque parezca que ceda, logra mantener sus principios.

 

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Resumen
Entre tanta vorágine informativa hacia la construcción de lo que se supone que es la marca personal, me propongo desentrañar lo que diferencia a una persona que tiene talento de lo que es un verdadero genio. Y, por qué no, hacerlo a través del mundo del cine…
Fotografía por
http://cgeniuslife.com/

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