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El tiempo como el dinero, un recurso que requiere administración

Doña Chonita nació en los verdes parajes de mi bello Santa Rosa. Era hija de padres emprendedores que habían logrado sacar adelante a sus hijos gracias al trabajo en el campo y dos vacas que habían heredado de sus abuelos. Con el tiempo doña Chonita obtuvo su herencia y pensó hacer más grande el establo y poder así, comprar unas más ganado para hacer crecer el negocio.

Llegó el día que recibió su dinero y fue a regatear su futuro, pero no logró convencer al vendedor que le hiciera el descuento para comprar el toro. Decidió esperar un tiempo más para hacer un ahorro y así comprar las dos vacas y el toro, para poder hacer crianza de los mismos.

Con el tiempo empezaron a venir necesidades y poco a poco fue gastándose por partes el dinero destinado a sus vacas, a tal grado que cuando se dio cuenta, ya no le alcanzaba siquiera para comprarse un marrano, y por supuesto que quién le vendía los animales, había logrado vender a un rastro los mismos animales que le había ofrecido a doña Chonita.

Han pasado los años y ya hasta las vacas que le heredaron sus padres se acabaron. En los recuerdos queda aquella señora que vendía el queso alegremente y a quién se le veía madrugar todas las mañanas a ordeñar sus vacas.

Rezaba un viejo dicho popular. “El tiempo perdido hasta los santos lo lloran…” Yo nunca he visto llorar un santo, a pesar de ser católico. Pero si he llorado cuando he perdido mi tiempo en cosas que no valen la pena.

En cuestion de negocios, la vida nos enseña, que el tiempo es el mejor aliado, tanto a favor como en contra. Con tiempo los negocios florecen, se hacen grandes; mismo que puede ser la sepultura de esos mismos negocios, aquellos que sólo quedan en el recuerdo de lo bueno que fueron, pero debido a diversas circunstancias, solo quedan en el recuerdo, que de nada nos sirve.

He conocido a personas que no saben administrar sus recursos. Grandes empresas han caído a razón de una mala administración. Pero esa es harina de otro costal. Hoy quiero enfocarme en el tiempo, como un recurso valioso para los negocios.

Cuándo se tiene la visión de emprender un negocio y más aún los recursos, se debe entrar con todo en el menor tiempo posible. Un mínimo detalle puede retrasar el éxito, e incluso sepultarlo. Hay que tener claro qué queremos, para cuándo lo queremos, qué tenemos para lograrlo y qué haremos para conseguirlo. Al tener claro estos cuatro elementos, es solo cuestión de organización.

Si obtiene los recursos empléelos en el mismo, no le busque otro camino. No hay que conformarse con poquito sin rayar en la ambición, que del todo no es mala si va bien encaminada. No hay que guardar el dinero esperando juntar más para lograr su negocio. El mismo puede la posibilidad de ir creciendo. No lo piense demasiado, antes de lanzarse al agua, establezca sus prioridades y al agua pato. Si lo piensa mucho se le pasaran las ganas de bañarse.

No hay que temer nunca al fracaso porque es una realidad, sin duda, pero solo una persona pesimista vive pensando en ello. Eso no nos sirve. Usted tiene 50% de posibilidades de triunfar como de fracasar. Pero recuerde, depende de usted hacia dónde va a inclinar la balanza.

Soy religioso, si usted tiene fe, ante todo encomiéndese a Dios y ofrezca su esfuerzo su trabajo, seguro las bendiciones también vendrán. Pero sobre todo tenga fe en sí mismo, crea en usted, así quienes le busquen también lo harán, verán la seguridad que tiene en sí, lo que les hará confiar en los bienes que les ofrece.

Comprar, mantener, ordeñar vacas y hacer queso quizá no sea complicado, pero si no se sabe administrar el recurso que le hará crecer su establo, puede perder aún hasta las pocas que ya tenía. Trabaje, pero hágalo ya. No lo piense demasiado, otro se le va a adelantar y quizá hasta con la misma idea.

Este es un buen año, es un buen mes, hoy es un buen día para hacer esos sueños realidad. Que no le llegue el próximo año, solo con el deseo de ser un triunfador, de llegarle, le aseguro que no serán los santos, los que lloren el tiempo perdido.

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Resumen
Doña Chonita nació en los verdes parajes de mi bello Santa Rosa. Era hija de padres emprendedores que habían logrado sacar adelante a sus hijos gracias al trabajo en el campo y dos vacas que habían heredado de sus abuelos.

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