¿Qué necesita Guatemala para ser emprendedora?

¿Por qué debería usted leer este artículo? Recientemente tuve la bendición de ser aceptado al Massachussetts Institute of Technology (MIT) en Estados Unidos al programa mundial de emprendimiento. Reflexioné con líderes de 35 naciones qué ha funcionado y qué no ha funcionado en el mundo. Comparto hoy con usted mis conclusiones esperando que juntos podamos construir un país que genere trabajo, prosperidad y desarrollo.

Un país que crece económicamente agregando valor no es producto de la casualidad ni de la improvisación. Es consecuencia de siete elementos que existen en un “ecosistema” orientado al emprendimiento. Veamos los elementos y analicemos juntos dónde está nuestro país en cada uno. Los tres primeros componentes han demostrado ser los más importantes para promover el emprendimiento.

Cultura emprendedora. ¿Cómo es la cultura del país? Cuando definimos cultura estamos hablando de símbolos, de valores, de contenido de comunicación, liderazgo, de lo que se premia y lo que se castiga. ¿Existen en el país estatuas de empresarios exitosos? ¿Se habla positivamente de los empresarios? ¿Es un valor positivo ser emprendedor? ¿Se premia a aquel que emprende y funda una empresa? ¿Se fomenta que los líderes sean empresarios y emprendedores?

Emprendedores. Acá hablamos de masa crítica de emprendedores en el país. ¿Hay mucho o hay pocos? ¿Se conocen entre sí? ¿Se apoyan entre sí? ¿Invierten en su formación? ¿Es el emprendimiento un estilo de vida deseable para la población en general?

Gobierno. ¿Cómo es el gobierno y sus políticas? ¿Premian al empresario o lo castigan? ¿Se fomenta una cultura meritocrática y el gobierno es facilitador en lugar de asignador de recursos? ¿Se administra correctamente la justicia? ¿Se vela por la seguridad ciudadana y empresarial? ¿Hay una inversión pública en el desarrollo de infraestructura pública? ¿Existe armonía entre el empresario y el gobierno o es una pugna constante? ¿Participa el empresariado activamente en la definición de políticas públicas?

Demanda. ¿Cómo es el mercado del país? ¿Los consumidores son sofisticados, exigiendo calidad y se informan o son compradores únicamente por precio? ¿Cómo es el poder adquisitivo del consumidor? ¿Es fácil llegar al consumidor o es complejo y costoso? ¿Se identifican consumidores unificados o están fragmentados? El mercado interno es usualmente el primero donde los emprendedores prueban sus productos o servicios.

Invención. ¿Es innovador el país? Recuerde que la innovación es la creatividad rentable. No es inventar por inventar. ¿Cuántas patentes se registran en el año? ¿Cuántas empresas innovadoras se registran en el año? ¿Cuántas personas con grado doctoral se gradúan por año (pista: en Guatemala son 10 y en México más de 3,500)? ¿Cuánto se invierte en investigación y desarrollo? ¿Cuánta producción de innovaciones tienen las universidades?

Fondos. ¿Cómo se puede financiar el nuevo negocio? ¿Existen grupos de inversionistas ángel? ¿Hay incubadoras de negocios? ¿Se tienen mercados sólidos de capitales? ¿Se tienen capitalistas profesionales y fondos profesionales de inversión? ¿Existe una cultura de ahorro y de inversión?

Infraestructura. ¿Se cuenta con sistemas de comunicación eficientes? ¿Existen medios de transporte eficientes y efectivos? ¿Existe acceso a información secundaria relevante? ¿Existen centros de investigación o incubadoras de negocios?

Este artículo es el primero de una serie donde analizaremos recomendaciones para promover el emprendimiento regional, que es mi propósito personal de vida. ¿Cómo evaluaría su empresa y su capacidad de emprendimiento? ¿Cómo evaluaría a Guatemala? Este es un trabajo de todos, no de algunos pocos.

Podemos cambiar Guatemala en menos de 50 años. Es un hecho. Sin embargo, debemos empezar hoy. La semana pasada iniciamos reflexionando sobre un ecosistema que fomenta el desarrollo económico por medio del emprendimiento. Los siete ingredientes: cultura emprendedora, emprendedores, gobierno, demanda, invención, fondos e infraestructura. Hoy nos haremos la pregunta “¿Cómo cambiar una cultura?”

Para poder aproximarnos a una recomendación, definamos cultura. Según el más reciente estudio mundial sobre cultura, GLOBE, la cultura es la combinación de “motivos compartidos, valores, creencias, identidades e interpretaciones o significados de eventos importantes que resultan de experiencias comunes de miembros de colectivos que son transmitidos por generaciones” (House, et. al, 2004).

Para analizar nuestra cultura, basta contar cuántas estatuas hacemos honrando a personajes bélicos (que no nos extrañe entonces que seamos violentos), cómo hablamos de la “hora chapina” para justificar la impuntualidad, de frases de negociación perder-perder como “ni usted ni yo”, de frases derrotistas como “aquì, jalando la carreta”, o de pensar que es normal que cuando pasa por su vehículo y hay tráfico afirme “seguro mataron a alguien por allí”. Hacemos chistes de que se podría armar un gabinete gubernamental desde el sector 12 de prisión y criticamos al gobierno de turno quizá sin haber leído el plan de gobierno antes de votar (si es que votamos en lugar de irnos de viaje en ese fin de semana). ¿Cómo cambiar la cultura?

Esta pregunta me llevará más de una columna contestarla. Sin embargo, hoy empezaremos analizando aspectos culturales para profundizar posteriormente en cambios posibles. Hace algunos meses en esta columna analicé el caso de Singapur, que en menos de una generación cambió de ser un país en desarrollo a uno de primer mundo. Un país donde los líderes del gobierno ganan en base a indicadores clave de desempeño (KPI’s) y tienen bonos variables. No es en vano que Harvard escribió un caso titulado “Singapur, S.A.” por su similitud a una empresa de alto desempeño. Primera lección: un plan concreto bien ejecutado permite cambiar una cultura.

¿Ha cruzado alguna vez una calle en Estados Unidos? ¿Ha manejado un automóvil en Estados Unidos? Cuando un guatemalteco común y corriente pisa territorio americano, automáticamente se transforma en un ciudadano ejemplar, que cruza las calles por las esquinas, que respeta los peatones y los límites de velocidad y que maneja con extremos cuidados. ¿Porqué? Si usted inflinge la ley, paga caro las consecuencias. Adicionalmente, observa que todas las personas actúan de esa forma. Segunda lección: el cumplimiento de las normas y el ejemplo colectivo generan una cultura.

Hemos adoptado palabras, valores, motivos, experiencias, creencias e interpretaciones a eventos que compartimos de generación a generación. Nuestra cultura es producto de los líderes que elegimos, de los personajes que exaltamos y aquello que castigamos. ¿Se premian los empresarios en nuestro país? ¿Nos alegramos del éxito ajeno o simplemente envidiamos silenciosamente? ¿Nos reímos cuando hacen chistes de los “cangrejos chapines” que son aquellos que se botan los unos a los otros? ¿Cómo hablamos de nuestro país en el extranjero? Tercera lección: somos producto de nuestras palabras y del contenido de nuesta comunicación.

¿Qué hizo Estados Unidos al invadir Irak? Derribar las estatuas del antiguo régimen. Las estatuas derribadas significaban acabar con los símbolos de la antigua cultura. ¿Cuántas estatuas hay en Guatemala que exalten artistas famosos? Es triste ver que nuestro Premio Nobel Miguel Ángel Asturias ha perdido las hojas de su estatua, robadas. ¿A quiénes les hacemos estatuas? ¿Qué valores resaltamos con ello? Cuarta lección: nuestros símbolos visibles marcan nuestra cultura.

La siguiente semana exploraremos los modelos de cambio cultural que sugieren diversos autores. ¿Qué está haciendo por modelar nuestra cultura? Todos somos Guatemala. Yo soy Guatemala. ¿Cómo representa usted a Guatemala?

¿Qué está haciendo hoy para alcanzar sus sueños?

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¿Por qué debería usted leer este artículo? Recientemente tuve la bendición de ser aceptado al Massachussetts Institute of Technology (MIT) en Estados Unidos al programa mundial de emprendimiento. Reflexioné con líderes de 35 naciones qué ha funcionado y qué no ha funcionado en el mundo.
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No te conformes solo con tener talento… Sé un genio

Por. Ignacio Laclériga

Entre tanta vorágine informativa hacia la construcción de lo que se supone que es la marca personal, me propongo desentrañar lo que diferencia a una persona que tiene talento de lo que es un verdadero genio. Y, por qué no, hacerlo a través del mundo del cine.

Paul Verhoeven hizo Delicias Turcas, que ha sido considerada la mejor película holandesa del siglo XX (https://www.filmfestival.nl/publiek/films/turks-fruit). Posiblemente no muchos de ustedes hayan oído hablar de ella, ninguno de nosotros tenemos porque ser expertos en cine holandés, pero lo que queda claro es que el joven Verhoeven era talentoso. El director decidió irse a probar fortuna a América. Allí, no pretendió ser un académico del arte. Desde el principio realizó películas caracterizadas por tener éxito en la taquilla, aunque resultaran inadvertidas para la mayoría de la crítica. ¿Será que había perdido su talento? Yo no lo creo.

En 1992, Verhoeven no solo realizaba la película más taquillera del año, que convertiría a su protagonista, Sharon Stone, en una de las actrices más famosas del mundo; sino que, además, se trataba de una película de alto contenido sexual, con escenas tabús. No es que para la época esto fuera extraño, pero sí que la gente fuera masivamente a verla, dejando de lado convencionalismos morales y restricciones conservadoras. Es decir, que el director había hecho una película que llegaba a todo el mundo, incluso incluyendo temáticas de atrevimiento personales, imponiendo sus propios criterios, aun rompiendo con los límites establecidos por la sociedad. Eso no es solo ser talentoso, eso es ser genial.

Algo parecido ocurría con el director español Pedro Almodóvar. Curiosamente tanto este director como el holandés se inspiraron muchas veces en otro genio de la cinematografía que nunca fue aclamado por la crítica pero que gozó siempre con el favor del público. Se trataba de nada menos que el maestro del suspenso, Alfred Hitchcock, un director también catalogado como de los más influyentes de la historia, que, aunque fue nominado al Óscar en cinco ocasiones, la academia nunca le entregó la preciada estatuilla. Este artesano de películas consiguió como pocos enfrentar a la población de su época a temas considerados, al menos para la censura como tabús. Por ejemplo, había una regla, dentro del código de restricciones que se aplicaba en Estados Unidos (http://creoqueyanoestamosenkansas.blogspot.com/2012/06/hitchcock-se-rie-de-la-censura-el-beso.html), que impedía que un beso durara más de tres segundos;  Hitchcock, en su película Notorius, de 1946, consiguió alargarlo a dos minutos y medio, en una secuencia mítica en donde Cary Grant y Ingrid Bergan están todo el tiempo acercándose sus rostros, rozándose y besándose brevemente, en lo que se convirtió en uno de los besos más sensuáles del cine (https://www.youtube.com/watch?v=Zu8JASfWb6A#t=80) . Otra genialidad. Ser capaz de ofrecer su capacidad artística, sobre cortapisas circustanciales, dándole al público no lo que se supone que deben obtener, sino aquello para lo que tenemos talento, que sabemos hacer y que logramos que lo disfruten de manera satisfactoria.

Sasha Strauss, de Innovation Protocol, una empresa de su propia creación que se dedica a crear o reinventar marcas como Warner Bros, Johnson & Jonson, Microsoft, Yahoo!, eBay, PayPal o Adobe, además de ser un académico y conferencista de éxito; en una entrevista reciente para la revista Gestión (http://gestion.com.do/index.php/ediciones/abril-2012/272-sasha-strauss-la-marca-personal), plantea que es importantísimo estar conscientes de lo que representa nuestra propia marca personal y lo involucrados que tenemos que estar con la misma. Debemos establecer el mensaje que queremos compartir. “Ofrecer un mensaje honesto a una audiencia que lo necesita es un viaje de descubrimiento personal que eventualmente requerirá que usted se conozca a sí mismo”, dice Sacha Strauss.

Talentos tenemos todos, así como la capacidad de desarrollar aquellos en los que seamos más débiles. Hay mucha gente que son grandes artistas en su área, ya sea la computación, la ingeniería civil, el desarrollo de estrategias de mercadeo o la venta ambulante. Pero muchos pueden estarse toda la vida lamentando como la gente no entiende su arte o como el mercado no está preparado para ellos. Sin embargo, la genialidad consiste en saltarse estos obstáculos. Ser consciente de que existen, estar preparado para todo tipo de clientes y exigencias de mercado, y cuando llegan ofrecerles lo que sabemos que podemos darles, se merecen y disfrutarán con alegría.

“Decida qué quiere que la gente recuerde, ubique su público objetivo y utilice el poder de los medios sociales, así como una marca clara y consistente, para recordarle a su púbico objetivo por qué su mensaje es realmente importante e interesante para ellos”, explica el gurú de la marca personal Sacha Strauss. Cómo él, el director de cine Alfred Hitchock sabía que tenía un mensaje que quería transmitir a cuanta más gente mejor. El rendirse a las inclemencias del mercado no le iba a hacer más o menos hábil en su trabajo. No obstante, el saber sortear de la mejor forma los obstáculos, haría que este genio del cine nos diera a todos el beso más inolvidable que nunca se vio en una pantalla.

La genialidad consiste en: Superar obstáculos ocasionales, eludir convenciones generalizadas, imponer criterios y tendencias en ese público al que pretendemos alcanzar con nuestros mensajes.

 

Talento

Genialidad

Tiene una alta experiencia y dominio de la materia en la que se ocupa.

Tiene un deseo permanente de hacer llegar su experiencia y dominio al mayor número de gente.

Se preocupa en cómo mejorar sus destrezas y conocimientos.

Se preocupa en cómo mantenerse vigente frente a gustos antojadizos y presiones sociales.

Puede terminar en un estado de vegetación laboral dada su incapacidad de pelear contra el sistema.

Sabe cómo sobreponerse a los obstáculos y, aunque parezca que ceda, logra mantener sus principios.

 

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Entre tanta vorágine informativa hacia la construcción de lo que se supone que es la marca personal, me propongo desentrañar lo que diferencia a una persona que tiene talento de lo que es un verdadero genio. Y, por qué no, hacerlo a través del mundo del cine…
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Nacidos para volar

El vuelo de conexión de mi último viaje llegó justo a tiempo al aeropuerto de destino. El avión que había llegado desde Guatemala a Panamá seguiría el trayecto hacia algún país de Sudamérica. El capitán anunció que permaneceríamos unos minutos más en la pista, mientras nos asignaban una de las puertas de la terminal. Al llegar, observé cómo todo un equipo en tierra se preparaba para inspeccionar el avión y efectuar los protocolos de seguridad.

Por la ventana del otro lado del avión, podía contemplar diferentes áreas del aeropuerto, donde varias aeronaves se encontraban parcialmente desarmadas, seguramente por mantenimiento preventivo o correctivo. Todo transcurría normalmente en tierra y se escuchaban las turbinas a máxima potencia de los aviones que despegaban con rumbo a diversos destinos. Entonces, reflexioné, ambos aviones, los que estaban en tierra y los que estaban en el aire, desempeñaban una actividad, pero los que volaban eran los únicos que en realidad estaban cumpliendo su propósito. Los demás se preparaban para cumplirlo.

¿Cuánto tiempo dedicamos a cumplir con una actividad y cuánto tiempo dedicamos a vivir nuestro propósito?

A veces, la vida te regalará tiempo para estar en “el hangar”, donde te prepararás y aprenderás; tendrás un periodo para dedicarte a atender aquello que necesita ajustes. Serán momentos cuando talvez cuestionarás la idea de volver a volar, al ver a otras personas cumpliendo una actividad y pensarás: “Es posible que realmente existan pocas personas destinadas a volar, ¿seré una de ellas?”

En otras ocasiones, estarás volando, cumpliendo tu propósito y alcanzando tus sueños. Te aseguro que disfrutarás de ese tiempo, sentirás la libertad y gozarás al amar lo que haces. Poco a poco, empezarás a notar la diferencia entre un estado y el otro. Te sentirás más cómodo extendiendo tus alas, dejándote llevar por el viento, dirigiendo tu esfuerzo hacia el destino que te has establecido como meta. En ese momento, dejarás de tener miedo a la inmensidad frente a tus ojos y a la posibilidad de escoger tu ruta.

Nacimos para volar, para emprender; nacimos para alcanzar grandes y nobles propósitos. ¿Estás en el hangar… o estás volando? 

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¿Cuánto tiempo dedicamos a cumplir con una actividad y cuánto tiempo dedicamos a vivir nuestro propósito? Nacimos para volar, para emprender; nacimos para alcanzar grandes y nobles propósitos. ¿Estás en el hangar… o estás volando?

Cuando estás dispuesto a perderlo todo

No te preocupes si piensas que hay una posibilidad de perderlo todo para poder sacar adelante tu idea de emprendimiento, realmente no es tan malo y es una de las mejores cosas que te pueden pasar. 

Cuando ya no tienes más que perder, ¿qué te detiene? Este momento es conocido como el “momento del Monje” (The Monk moment) y realmente está orientado a una manera de pensar y no precisamente a todo lo material. 

Muchos de los más grandes emprendedores de esta época lo han pasado y realmente, o lo han perdido todo o le han invertido todo lo que tienen a sus ideas. Los monjes crean intencionalmente esta situación por medio del “Vairagya” cuando renuncian a todo su dinero y posesiones. Muchos emprendedores sin saberlo ni quererlo terminan en esta situación, y en esto te hablo por experiencia propia.

En el 2008, Elon Musk ganó US$180 millones por su participación en Paypal, los cuales invirtió en un 100% en sus tres ideas de emprendimiento siguientes quedándose otra vez sin un centavo.  Siete años después esos 180 millones se convirtieron en 13 mil millones de dólares.

Steve Jobs, en 1994, invirtió todo lo que le quedaba, después de ser despedido de Apple, la empresa que el mismo fundó, en la empresa NeXT y en una empresa que estaba comenzando llamada PIXAR, ¡Cabal! Los que hicieron Toy Story, Buscando a Nemo y Monsters, INC. En 1995 vendió NeXT a Apple, Pixar a Disney y se posicionó como uno de los mejores emprendedores que ha tenido la humanidad.

Walt Disney, en 1950, hipotecó toda su fortuna para construir Disneyland en contra de los consejos de todos, convirtiéndose en una leyenda. Todos ellos le apostaron a algo que solo ellos tenían y podían ver – Su propósito y visión bien definidos.

Los monjes llaman al estado que se produce después de renunciar a todo “Moksha“, que significa la liberación de la ilusión. No estamos vivos hasta que no sepamos el motivo por el cuál estamos dispuestos a morir. No estoy diciendo que todos los emprendedores son monjes, pero tienen “momentos monje” cuando están dispuestos a perderlo todo.  Muchos de los emprendedores involuntariamente se encuentran en este estado apostando todo en su sueño. Tal vez estás en este lugar en este momento. Es un lugar de poder puro. Cuando no tienes nada que perder, tienes un potencial infinito.  Es decir, siempre que no te enfoques en lo que estas apostando, sino en todo lo que puedes ganar. Eso es cuando todo se da vuelta. Como dijo Walt Disney: “Yo no hago películas para ganar dinero. Yo hago dinero para hacer películas”.  Esta es la paradoja de los emprendedores que tienen una experiencia “cercana a la muerte”, donde pierden todo. Steve Jobs escribió: “Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida.”

Casi todo, todas las expectativas externas, todo el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso, todo eso desaparece en la cara de la muerte, dejando solo lo que es verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para no seguir tu corazón.

¿Qué misión es tan importante para ti como para que estés dispuesto a apostarlo todo?

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No te preocupes si piensas que hay una posibilidad de perderlo todo para poder sacar adelante tu idea de emprendimiento, realmente no es tan malo y es una de las mejores cosas que te pueden pasar…
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La importancia de un código de ética empresarial

En las últimas décadas, la ética ha cobrado cada vez más importancia en el ámbito empresarial. Esta rama de la filosofía que abarca el estudio del deber, el actuar, la virtud, la moral y la felicidad, ha llevado al hombre a cuestionarse si existen ciertos principios o preceptos morales bajo los cuales debería regirse la dinámica y toma de decisiones en una compañía.

Es natural que existan discrepancias entre lo que es ético y anti-ético, por esta razón, se sugiere la elaboración de un Código de Ética Empresarial que establezca los lineamientos de comportamiento que debe seguir el personal. Se espera que ello cree lealtad, colaboración y motivación interna e incluso reduzca los costos funcionales (por ejemplo, de supervisión) del talento humano. A la vez, genera diversos beneficios externos: permite atraer a personas calificadas que compartan una misma cultura; mejora la confianza de los inversionistas, ya que las gestiones estarán respaldadas por un código de transparencia y mejora la imagen corporativa ante la sociedad.

En el ámbito de los negocios, es posible identificar varias situaciones en las que un Código de Ética podría frenar a un colaborador de actuar de una forma inadecuada, en la cual, antepone sus propios intereses a los de la compañía. Por ejemplo, en el manejo de expectativas de beneficios futuros que no corresponden al producto/servicio a vender. Para ciertos vendedores que buscan cumplir (o superar) una cuota de ventas, puede resultar tentador tomar a su favor la ignorancia de un cliente, distorsionando las características del producto con el fin de hacerlo parecer más atractivo de lo que realmente es, ello, con el único fin de cerrar la venta. Claramente, es una muestra de un completo engaño al comprador. Otro ejemplo consiste en la manipulación de resultados financieros (enriquecimiento ilícito inflando ventas y/o utilidades) con miras a recibir bonos por cumplimiento de metas. Malas prácticas que podrían poner en una posición vulnerable y de riesgo a la empresa. Por otra parte, podrían maquillarse los resultados con el fin de reducir el pago de impuestos en un período determinado.

Es importante resaltar que no es suficiente contar con un Código de Ética escrito; su valor estriba en seguirlo, vivirlo y contagiarlo al equipo de los diferentes niveles de la organización. Adicionalmente, se recomienda revisarlo periódicamente y establecer un protocolo de acción para aquellos colaboradores que infrinjan el Código establecido; lineamiento que debe ser aplicado incluso a los más altos directivos. Si se permiten dichos actos y no se aplica ningún procedimiento correctivo, la organización se irá contaminando y derrumbando gradualmente. Finalmente, actuar éticamente puede representar altos ahorros en demandas y robos. Al mismo tiempo, evita el deterioro de relaciones y bajas en la productividad de los trabajadores.

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En las últimas décadas, la ética ha cobrado cada vez más importancia en el ámbito empresarial. Esta rama de la filosofía que abarca el estudio del deber, el actuar, la virtud, la moral y la felicidad, ha llevado al hombre a cuestionarse…
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Ruta crítica de nuevas empresas (II)

Ruta crítica de nuevas empresas (I)

¿Cuáles son las etapas críticas en las nuevas empresas? Hasta el momento y en la primera columna reflexionamos sobre los primeros seis años.

Recordemos lo importante en los primeros tres años:

  • Primeros meses. La palabra es consolidación. Analice lo que dio resultados y lo que no resultó. Enfóquese en lo que funciona. Evalúe si lo que no funciona debe corregirlo o eliminarlo de su negocio.
     
  • Primer año. Refine sus controles. Establezca un fondo de emergencia para su negocio. Analice dónde podría cortar gastos superfluos y cómo consolidar y mejorar los ingresos.
     
  • Primeros tres años. En esta etapa usted deberá realizar una pausa en el camino y evaluar seriamente el negocio. ¿Qué ha sido exitoso? ¿Qué ha fracasado de acuerdo a lo planeado? ¿Cómo debería ser el futuro? Este es un tiempo para planificar hacia delante.

¿Qué pasa luego de los tres primeros años?

Seis a 10 años luego de apertura. En este momento su negocio debería funcionar casi automáticamente. Su presencia podría no ser indispensable para el adecuado manejo del negocio. Piense en expansión geográfica o en nuevos productos o mercados, o en estrategias de salida y planes de sucesión. ¿Cómo sé si estoy en este punto? Si usted puede estar de viaje por tres meses sin comunicarse y el negocio puede seguir su camino, usted ha llegado a este punto. El negocio cuenta con un sólido equipo ejecutivo o un sistema robusto y planes concretos de trabajo. ¿En qué me enfoco?  Una segunda planificación estratégica se recomienda. El objetivo, sin embargo, es un poco diferente. En este momento usted podría decidir si diversifica, geográficamente, por productos o por líneas. Su negocio tendrá el capital para invertir en otras oportunidades sin verse perjudicado.

Lo que suelen olvidar los emprendimientos latinoamericanos. Las etapas que hemos descrito anteriormente podrían parecerle de “libro de texto” o relativamente simplistas. Usted tiene razón. Lo que resta anotar, por lo tanto, es lo que realmente sucede en las empresas regionales. Los cinco errores típicos de las empresas latinoamericanas son:

  • Estrategias erráticas. Pocas empresas cuentan con planes estratégicos claros. Por lo tanto, es común observar comportamientos erráticos, cambiantes, en la estrategia de las empresas.
  • Empresas familiares sin estructura. Es común identificar empresas con dos o más miembros familiares que no han diseñado la carta magna familiar o una junta directiva profesional.
  • Emprendedor fundador no preparado. Es común observar emprendedores que han quebrado negocios por no buscar consejo profesional o no han integrado equipos profesionales de trabajo.
  • Falta de controles. Es común que las empresas nuevas quiebren por robos o por problemas de flujo de caja. Esto sin duda obedece a falta de controles.
  • Iliquidez. Cuando se inicia el negocio suele estimarse un escenario optimista pero no uno pesimista que considere gastos recurrentes, imprevistos y fechas prolongadas en los pagos de los clientes. El flujo de efectivo y la iliquidez asociada es una causa de fracaso de nuevos negocios.

¿Desea que su negocio prospere y permanezca por largo tiempo? Observe los puntos críticos dentro de la ruta de emprendimiento y supere los errores típicos. Nuestra región necesita de más y mejores empresas para desarrollar. ¿Está usted colaborando a la causa?

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¿Cuáles son las etapas críticas en las nuevas empresas? Hasta el momento y en la primera columna reflexionamos sobre los primeros seis años. Seis a 10 años luego de apertura. En este momento su negocio debería funcionar casi automáticamente. Su presencia podría no ser indispensable para el adecuado manejo del negocio. Piense en expansión geográfica o en nuevos productos o mercados…

¿Podemos atraer o alejar el dinero con nuestras mentes?

Completa las siguientes frases

El dinero es…

Para tener dinero hay que…

En más de una ocasión he tenido conversaciones que giran alrededor del dinero, y me ha parecido interesante notar que cada persona tiene diferentes formas de entenderlo, qué es, cómo se consigue y cómo se usa. A grandes rasgos hay personas que ven el dinero como una fuente de posibilidades y otros lo ven como una fuente de problemas. Hay algunos que cuando hablan de dinero lo hacen de forma práctica, como un insumo más, y hay otros que lo hacen cargados de emociones negativas como temores, malestar o incluso ansiedad. En general, hay algunos a los que se sienten limitados por el dinero y  otros que se sienten posibilitados por él.

¿Qué diferencia hay entre un grupo y otro?  Todos tenemos que ver con el dinero, todos lo usamos, pero para cada uno de nosotros significa diferentes cosas. Esta diferencia la podemos entender mejor cuando nos damos cuenta que el dinero va a ser para nosotros lo que nuestras creencias nos digan qué es.

Pero, ¿qué es una creencia? Una creencia es una afirmación que nos dice cómo son las cosas y qué significan. Las creencias en conjunto forman nuestra matriz interpretativa, es decir, el aparato cognitivo mediante el cual nosotros interpretamos el mundo externo y generamos nuestra realidad.  Estas afirmaciones las hemos ido recopilando a traves de toda nuestra vida, de lo que nos han dicho directamente desde pequeños, lo que hemos escuchado, o las conclusiones a las que hemos llegado por nuestra cuenta.  Además las creencias pueden ser de distintos tipos, dependiendo el efecto que tienen en nosotros y nuestras acciones, es decir pueden ser limitantes o empoderadoras.

Una creencia empoderadora, es la que nos motiva y dice que nosotros podemos hacer algo, que tenemos acceso y permiso para hacerlo. En relación al dinero, las creencias empoderadoras nos dicen que nosotros podemos acceder al dinero, que podemos disfrutar de él y que viene en abundancia. Estos son algunos ejemplos de creencias empoderadoras en relación al dinero:

  • “El dinero le llega a quien aprende a obtenerlo e incrementarlo”.
  • “Gano más de lo que gasto”.
  • “Cuando se aprende a manejar el dinero, es como un juego”.
  • “Siempre tengo oportunidades para recibir dinero”.
  • “Soy rico y además tengo valores”.
  • “Puedes ser rico y espiritual”.

Al leer estas frases, ¿Hubo alguna que nos hiciera pensar que era falsa? Si fue así, puede ser que tengamos una creencia que contradiga lo que las afirmaciones anteriores decían.

Aunque no podamos reconocer nuestras creencias fácilmente, estas afectan la forma en la que entendemos las cosas y en consecuencia alteran las acciones que tomamos.

Ahora, las creencias limitantes son aquellas afirmaciones que nos dicen que a nosotros no nos llega el dinero, o que para que podamos acceder a él tenemos que pasar mucho tiempo, muchas dificultades y a veces tenemos que hacer grandes sacrificios. También pueden ser creencias que nos digan que se nos escapa el dinero, que no sabemos cuidarlo o que lo perdemos fácilmente, lo que nos mantiene siempre en escasez. Por ejemplo:

  • “A mí me va mal porque no tengo suerte”
  • “Mi familia no es de ricos”
  • “El gobierno es responsable de la pobreza”
  • “Invertir es arriesgado”
  • “No gano mucho dinero, porque no estudié en la universidad”
  • “Yo nací para ser feliz, no para ser rico”
  • “Soy demasiado joven para hacer dinero”
  • “Si tengo dinero seré blanco de asaltantes y secuestradores”
  • “Los ricos son unos ladrones”
  • “Soy pobre, pero honrado”

Éstas y las anteriores son ejemplos de las frases que nos decimos constantemente, y puede ser que tengamos de los dos tipos de creencias.

Cómo cambiar las creencias limitantes?

El primer paso es poder identificarlas. ¿Recuerdan las frases que completó al inicio? ¿Qué mensaje nos mandan acerca del dinero, es un mensaje limitante o empoderador? Volvamos a leer los ejemplos de creencias que pusimos, y veamos si nos motivan a actuar o si nos detiene. Nos dicen que las cosas se pueden hacer o nos dicen que es muy complicado y difícil.

Luego, podemos buscar ejemplos de nuestra experiencia o de personas que conozcamos que cuestionen o pongan en duda esa creencia, mientras más ejemplos encontremos más podremos debilitar la creencia limitante.

Tercero, pensemos ¿con qué creencia nos gustaría reemplazar la limitante? Encontraremos una afirmacion acerca del dinero que nos permita cambiar la forma en la que lo vemos, haciéndolo accesible para nosotros y  que sea una fuente de satisfacción personal, familiar y social.

Por último y muy importante, tomemos un tiempo para imaginar cómo sería nuestra vida si cambiamos esas creencias, qué proyectos lograríamos hacer? Con quién lo compartimos? Qué me permitiría hacer por otros? Qué sueño me permitiría cumplir? Mientras lo podamos imaginar con más detalle, mayor motivación tendremos para cambiar nuestras creencias limitantes.

Si es cierto que nuestras creencias determinan cómo entendemos nuestro entorno y las decisiones que tomamos, es importante que sepamos que nosotros somos los que podemos reforzarlas o debilitarlas. ¿Qué creencias quieres tú?

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En más de una ocasión he tenido conversaciones que giran alrededor del dinero, y me ha parecido interesante notar que cada persona tiene diferentes formas de entenderlo, qué es, cómo se consigue y cómo se usa. A grandes rasgos hay personas que ven el dinero como una fuente de posibilidades…

15 ideas para iniciar negocios con poco dinero

El ideal de todo emprendedor es encontrar esa oportunidad que le permita iniciar un negocio con la menor inversión posible de dinero.

Y la buena noticia es que en efecto hay varias clases de negocios que te permiten comenzar a generar un ingreso adicional comenzando con una moderada inversión inicial. Probablemente tendrás que dedicar más tiempo y esfuerzo de tu parte al inicio para que el mismo comience a crecer y tomar forma, pero ello termina siendo para muchos una propuesta muy conveniente.

Así pues acá está nuestra entrega de las 15 ideas para iniciar negocios con poco dinero.

1. Redactor de artículos
2. Compra y reventa de artículos de segunda
3. Subir vídeos a Youtube
4. Máquinas expendedoras de chicles
5. Servicio de cliente misterioso
6. Brinda tutorías especializadas
7. Cuidado de bebés a domicilio
8. Reparación de computadoras
9. Venta de productos por catálogo
10. Servicios de limpieza
11. Pintura de casas
12. Cuidado de mascotas
13. Planificadora de bodas
14. Servicios de catering
15. Imparte clases virtuales de inglés

¿Qué necesitarás para iniciar un negocio con poco dinero?

Paso 1: Infórmate

Lo primero es conocer más sobre las opciones que puedes considerar para montar tu negocio. Esta guía es una buena fuente inicial pero hay mucha más información y recursos en la web que te serán de utilidad para profundizar y aprender sobre una idea de negocio en específico. Dedica unas buenas horas a leer para tomar la decisión más adecuada que vaya acorde a tus conocimientos, habilidades y disponibilidad de tiempo.

Paso 2: Planifica

Como todo negocio, aunque sea pequeño al comienzo, se debe planificar. Debes determinar exactamente cuáles servicios tienes posibilidades de ofrecer de acuerdo a tu capacidad de inversión. Debes determinar cuánto tiempo podrás dedicarle a tu negocio y hacerlo de forma disciplinada. ¿Quiénes te van a ayudar? ¿Cómo venderás? Debes responder a todas las preguntas con la mayor honestidad posible para no fracasar al primer intento.

Paso 3: Presupuesta

Debes elaborar un presupuesto básico que te guíe en el uso del dinero. Este es probablemente uno de los errores más comunes cometidos por empresarios grandes y pequeños. Piensan que pueden llevar los controles en su mente (que es lo mismo que decir “a ciegas”). Y esa es la razón por la cual también la mayoría de veces terminan consumiendo su capital y hasta adquiriendo deudas que matan el negocio y aniquilan la motivación de emprender.

Paso 4: Actúa

El último paso es el más importante de todos. Tomar acciones. De nada sirve todo lo anterior si finalmente no sales a buscar clientes y cerrar negocios. Si ya tienes un producto o un servicio, entonces ocúpate de hacer prospectos para luego convertirlos en clientes. Haz las llamadas que haya que hacer. Envía correos, solicita referencias, visita potenciales clientes y haz todo aquello que te ayude a generar movimiento, ¡pero no te quedes en casa de brazos cruzados!

El emprendimiento es como una gran aventura de supervivencia. Al principio no sabes con que te encontrarás. Algunas cosas te sorprenderán positivamente y otras te dejarán grandes lecciones.

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El ideal de todo emprendedor es encontrar esa oportunidad que le permita iniciar un negocio con la menor inversión posible de dinero. Y la buena noticia es que en efecto hay varias clases de negocios que te permiten comenzar a generar un ingreso adicional comenzando con una moderada inversión inicial. Probablemente tendrás que dedicar más tiempo y esfuerzo de tu parte al inicio…

Identificando a un emprendedor

Cuando se habla de un “emprendedor”, suele ser común reconocer en ellos ciertos rasgos que lo caracterizan. Desde su “forma de pensar” hasta su “forma de actuar”. Suelen ser un poco distintos en las metodologías que utilizan en el “proceso de toma de decisiones”. Normalmente, los emprendedores tienen rasgos y mentalidades asociadas entre personas normales y personas algo obsesivas. Claro es  que un emprendedor no solamente se le etiqueta como “emprendedor” por el hecho de tener brillantes ideas que sustituyen o innovan procesos. Tal etiqueta se le da a aquel que realmente “lleva a cabo o ejecuta” sus ideas. No es meramente el simple hecho de “tener ideas”. De ahí el derivado mismo de “Emprender…”.

Suele suceder que los emprendedores son casi siempre natos. Aunque hay excepciones donde con la práctica y el enfoque correcto, una persona puede convertirse en uno de ellos. Lo cierto es que no podemos alejarnos del hecho que los emprendedores tuvieron o tienen en algún momento de su vida, alguna referencia del pasado en cuanto a un mentor o fuente de inspiración que despertó en ellos “esa chispa de acción”. Por lo que insisto, no podemos alejarnos del rasgo de analizar “sus antecedentes”.

Muchas personas que deciden emprender son personas que se desarrollaron o tuvieron influencia familiar en el entorno de los negocios, y por ende es fácil descubrirlos mediante una mentalidad con impulsos naturales para “ejecutar”. Adicionado al análisis de esta característica, podemos argumentar que son personas que constantemente tienen una búsqueda interna por “respuestas”; Poseen una curiosidad muy profunda en diversidad de temas y son capaces de sostener conversaciones amplias, con criterios sumamente respaldados. ¡Claro, a algunos emprendedores se les reconoce por el hecho de emprender por alguna necesidad o carencia económica! Son personas cuya creatividad los ha llevado a solventar sus escenarios personales. Otro; simplemente por el mismo deseo personal de potencializar su habilidad empresarial.

Son personas confiadas, creyentes de sus ideas y valores. Otra característica vital e intrínseca que los caracteriza es que son extremadamente positivos. El factor “riesgo” en ellos, se vuelve un término sin intimidación en su balanza. Sostienen “pasión” por lo que hacen y son frecuentemente deliberados en sus acciones. Dada a la mentalidad creativa que poseen, son capaces de re-direccionar situaciones buscando siempre opciones de alternatividad con cierta naturaleza nata en ellos.  Observan desde otro algunos, con otros prismas…

Otra característica más en la lista constituye el hecho que expande brechas entre círculos de personas que de alguna u otra manera hagan apalancamiento con sus objetivos. El emprendedor entiende que necesita de otros en el eslabón de metas para lograr crecimiento. Por ende, sus círculos de Networking siempre están en constante variando. Llevan a constante práctica sus roces multidisciplinarios y cualitativos.  En cuanto al liderazgo, son buenos líderes espontáneos.  En el ambiente laboral, no manejan “horarios”. Saben y están compenetrados en sus actividades. Esto, viene a ser un poco delicado, pues sus costos de oportunidad normalmente se pagan alto, pero para ellos, el valor presente, representa un valor futuro recompensado.

¿Son reconocedores de oportunidades y de momentos “Eureka”? ¡Sí, sin duda alguna! Constantemente su creatividad los hace despertar a escenarios donde con facilidad pueden propiciar nuevas soluciones. Aunque estas, no siempre sean acertadas.  Poseen una moral de responsabilidad alta, normalmente un poco más elevada a la del estándar pues tienen mucha facilidad de compromiso y compenetración para terminar lo que inician.

Son soñadores, activistas y pro de su entorno.  Y personalmente sostienen admiración por diversidad de afinidades que de una u otra forma complementan su personalidad y su ferviente búsqueda de saciar curiosidad.  Son determinantes hasta poder caer en necedad.  Buscan sus propias fuentes de financiamiento. Toman responsabilidad y accionan.

Y por último el “NO”, no existe en su terminología cotidiana.

Los emprendedores se reconocen entre sí, se adicionan valor, mantienen un pacto de compatibilidad leal muy curiosa. En fin, se reconocen entre “sui generis”. Es decir, entre los de su especie.

Emprender es iniciar una chispa donde otros no vieron “luz” 

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Resumen
Cuando se habla de un “emprendedor”, suele ser común reconocer en ellos ciertos rasgos que lo caracterizan. Desde su “forma de pensar” hasta su “forma de actuar”. Suelen ser un poco distintos en las metodologías que utilizan en el “proceso de toma de decisiones”. Normalmente los emprendedores…

El arte de vender

Cada venta es un arte. Un arte que implica conocer al cliente, identificar su necesidad, realizarle una propuesta de venta de producto/servicio que le genere valor y finalmente, se concrete la transacción. A simple vista, ésta pareciera ser una tarea muy sencilla; sin embargo, de serlo,  ¿por qué no todas las personas logran vender?

Uno de los errores más comunes en la venta consiste en entender el proceso como una transacción única que finaliza al momento de recibir la paga por el producto/servicio en cuestión. En una venta, el cliente no compra un producto o servicio como tal, sino lo que realmente compra es una expectativa de beneficios futuros. Beneficios que serán alcanzados una vez que el producto/servicio cumpla con las expectativas  y compromisos iniciales entre ambas partes. A mayor claridad en la comunicación entre vendedor y comprador, mayor facilidad habrá al momento de la definición de especificaciones del acuerdo, incluyendo roles, garantías, formas de pago, descuentos y costos adicionales (instalación, mantenimiento, entre otros) involucrados en la transacción.

Por otra parte, en ocasiones se culpa al “mercado” o a una “baja demanda”, como el responsable de un bajo nivel de ventas. Si bien es cierto que existen estacionalidades en diversas industrias, no debe perderse de vista que el bajo nivel de ventas podría ser producto de una falta de claridad en la propuesta de valor ofrecida, una mala administración del “funnel” (embudo/proceso) de ventas o bien, la personalidad del vendedor.

En ocasiones, erróneamente se asume que el cliente cuenta con la misma información del vendedor; incluso, durante la venta, se emplean términos técnicos que en lugar de facilitar la venta, alejan de ella. Mientras el cliente no tenga claridad en lo que el oferente realiza, menor será su intención de compra. Si sumado a ello, se es nuevo en el mercado y aún no se ha construido una sólida reputación en la industria, el vendedor debe ser aún más audaz para demostrar que el producto es bueno e incluso, mejor que el de la competencia.

Respecto al funnel de ventas, si el proceso se alimenta de candidatos poco calificados para el negocio, se comprometerán grandes cantidades de recursos y se obtendrán bajos frutos. Adicionalmente, si el servicio post-venta es deficiente, se corre el riesgo de perder clientes cuyas compras podrían haber sido recurrentes.

Idealmente, el vendedor debe tener una personalidad capaz de adecuarse a distintos tipos de cliente. Es importante ser paciente y a la vez, persistente (sin incomodar al cliente); contar con un alto conocimiento de mercado y desarrollar la habilidad de escuchar, transmitir ideas y buscar soluciones. Vender es un arte, un juego de habilidades, conocimientos y estrategias que a través de una oferta diferenciada, logran satisfacer las necesidades del cliente (incluso, necesidades que el cliente no tiene o aún no ha descubierto).

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Cada venta es un arte. Un arte que implica conocer al cliente, identificar su necesidad, realizarle una propuesta de venta de producto/servicio que le genere valor y finalmente, se concrete la transacción. A simple vista, ésta pareciera ser una tarea muy sencilla; sin embargo, de serlo, ¿por qué no todas las personas logran vender?…