Aquí me quedo

Asociación Payasos Atz’anem K’oj y Aquí Me Quedo

La Asociación Payasos Atz’anem K’oj es una ONG que lleva 15 años trabajando con comunidades vulnerables en temas de Derechos Humanos, VIH y Sexualidades desde Nicaragua hasta México. Ubicados en Quetzaltenango, han utilizado el Teatro del Oprimido como metodología para llevar a escena situaciones de injusticia. En una dimensión resiliente e inclusiva, estos espacios de arte y comunicación social permiten a los grupos involucrados obtener la capacidad de sanar y resolver conflictos en conjunto, empoderando experiencias personales y colectivas para restituir su derecho al diálogo y a la participación ciudadana.

En un sistema donde prima con exclusividad los términos de ganancia capitalizable, se tiende a pensar que plataformas como Asociación Payasos no reflejan las concepciones de emprendimiento corporativo. Conversamos con Stéphane Gué, cofundador de la organización y de la empresa hermana Aquí Me Quedo, un negocio innovador que busca satisfacer la sostenibilidad económica de la organización y de sus miembros, sin descuidar la responsabilidad social.  Haciéndolo de una manera casi holística, Aquí Me Quedo fusiona la pasión por la comida gourmet con el concepto de comida para llevar, los alimentos orgánicos y un toque retro. En su apuesta quieren impactar positivamente a su equipo pero también a las personas que consumen y proveen, y, por su puesto, financiar los proyectos de la ONG. Con este emprendimiento tenemos el honor de comenzar una serie de entregas para Revista Escuela de Negocios sobre aquellas iniciativas con los que Alterna ha colaborado cercanamente, proyectos corporativos con la visión de crear valor social y ambiental en sus comunidades.

Aquí Me Quedo es una empresa joven, surgida a finales de 2014 como parte de las estrategias de autosostenibilidad de una ONG, que a su vez permita mayor libertad de acción y fuerza económica.  Pensando desarrollar una estrategia de negocio, las diversas experiencias de sus integrantes se activaron para idear nuevas fuentes de financiamiento a través de una empresa propia que permita satisfacer las necesidades de los programas sociales que impulsan. Stéphane además de activista social y payaso, es un chef con más de veinte años de experiencia en el ámbito culinario. La idea era crear un modelo de negocio no cooptado por verticalismos y jerarquías, sin dueños acaparadores y cuya esencia estuviera basada en la redistribución y la colaboración.

La empresa se percibe como una respuesta a los problemas macroeconómicos que atraviesa la sociedad. Uno de sus pilares es la retribución salarial. Son conscientes que generar dinero y empleo es necesario, siempre y cuando sea digno. Para Gué la canasta básica a la que un trabajador debe tener acceso tiene que incluir salud, familia, inversión al futuro y una vida que permita hacer otra cosa que no sea pensar todo el tiempo en el dinero. Como todo negocio, los objetivos también tienen que crecer y ser competitivos, pero sin que esta competitividad signifique pasar por encima de otros y de sí mismos.  

Bajo una política de riesgos, Aquí Me Quedo está desarrollando una relación directa con productores locales y artesanales, de quienes buscan proveerse lo más posible. Su objetivo es ofrecer un menú gourmet sano pero accesible por medio del servicio a domicilio. Su meta es superar la idea errónea acerca del costo elevado de los alimentos orgánicos y ecológicos, lo cual supuestamente afecta la competitividad.  La creación del menú Aquí Me Quedo incluye, más que recetas deliciosas, un plan de salud, precios, calidad, abastecimiento, distribución y equipo. Han llevado a cabo un proceso de investigación con grupos focales y entrevistas durante varios meses. A partir de esta indagación actualmente cuentan con un menú de más de 40 recetas únicas, que saben ser flexibles y estar en constante cambio.

En pocos meses el plan de Aquí Me Quedo ha obtenido un aumento significativo de pedidos y el círculo de clientes se ha expandido. Sin perder de vista el rol social de la empresa y pese a los riesgos a los que deben someterse, Stéphane sostiene que la cocina y la competitividad pueden ser modelos de activismo y para ello hay que reinventar el vocabulario y las metodologías. Están vendiendo comida, compiten en el mercado, pero están pendientes de su contexto para ser parte de esa simbiosis en la que se aporta y recibe más allá de los intercambios comerciales.

Con siete meses aún es temprano para definir el impacto de Aquí me quedo. Para el equipo los medidores cuantitativos son importantes, sin embargo son insuficientes. No se trata de evaluar exclusivamente el plano económico. A través de las técnicas aprendidas en la gestión social de su organización, están recurriendo a mediciones cualitativas, pues el impacto más complejo y al que aspiran es de carácter social: cómo van cambiando los hábitos alimenticios de las personas, a quienes están inspirando, existen réplicas de estas iniciativas en otras formas de negocio, cuantos proyectos de la ONG podrán financiarse, en qué medida los productores locales se ven beneficiados, etc.   

Quetzaltenango es una ciudad que en los últimos diez años ha tenido un crecimiento exponencial. Con tantas universidad, jóvenes, desempleo y necesidades, Aquí Me Quedo echa raíces en una contexto único que es al mismo tiempo similar al de muchas otros, y si este proyecto funciona aquí confían de su funcionamiento en otros lugares, tal y como ha sucedido con los proyectos de la Asociación Payasos, replicados en varios países de Centroamérica.

Comer un plato de Aquí Me Quedo es aportar para una sociedad más justa, cada bocado hace crecer a esta empresa y a las ideas que la impulsan.

La ONG es la base del negocio, es interesante ver cómo se traduce el impacto del negocio aquí.

De alguna forma este impacto será visible: el primero es que la ONG pueda financiar tantos proyectos con esto. Pero el impacto complejo detrás es el impacto social que hay en el proyecto.

Se ha llegado a un momento en la ONG y la cooperación de colmo. En algún momento la cooperación está pagando el mal trabajo que se ha hecho a lo largo de los años. No hay apoyo gratis, no hay solidaridad. El sentido es otro, no podríamos debatir. En algún momento fuimos de la cooperación internacional, pero es otro camino. Tiene otros objetivos entrelineados que hay que saber leer.

¿Cómo se puede participar?

Con apoyo directo, donaciones, una red de voluntarios. Si uno tiene una capacidad, un contacto, puede entrar en la página web, contactarnos. Tenemos muchos perfiles de voluntarios: desarrollo de proyectos, empresa, comunicación. Trabajo mucho con payasos sin fronteras. Hacer algo similar con “chef sin fronteras”. Si quieres dar tus saberes, formar a los locales, si sos permacultor, maestro… Y lo otro es comiendo lo más posible de Aquí me quedo. Cada bocadillo aporta a todo este universo nuevo—haciendo crecer a esta empresa.  

Contacto

Facebook: https://www.facebook.com/pages/Aqui-me-quedo/366169953547734?fref=ts
Web: www.aquimequedo.org

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Resumen
Una fusión de dos oportunidades que crearán valor y mejores oportunidades para fortalecer e impulsar proyectos de carácter social en Quetzaltenango.

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